Tengo problemas

Confía

Todos los errores tiene perdón y el perdón es aprender a descubrir la bendición. Por ejemplo, la falta de comunicación que tenemos tu y yo. Realmente conozco una pequeña expresión de todos las ideas, sentimientos y sensaciones. Tal vez no conozca nada de ti.

Cuantas veces pensamos que el otro sabe lo que pensamos. Que sabe lo que sentimos y se da cuenta de las sensaciones que tenemos. Sería magnífico que las otras personas fueran adivinas y que nosotros pudiéramos tener una bola de cristal para mirar en el interior de una persona y según necesitáramos cambiar de canal y mirar el interno de otra persona, aunque estuviera a distancia.

La realidad es que sólo cuando confiamos nuestros pensamientos y sentir. Es probable que el otro me descubra en su conciencia, me reconozca en su corazón o siquiera me tome en cuenta.

Sólo Dios sabe lo que hay en nuestro interior y conoce nuestro espíritu y cada acto que realizamos al pensar, sentir, percibir o al convivir con otras personas. Es posible porque es Dios y su Espíritu Santo está presente en nosotros como en el espacio que nos une.

Confiarse a Dios es más sencillo de lo que parece

Orar es un dialogo, es confiarse en verdad y en la verdad ser libre. Dios sabe lo que en verdad está pasando en ti y en tu prójimo y en ambos. Darle un tiempo a orar y confiarte con el Señor es permitir que su amor los transforme y los guie en el Amor. Pues Dios es Amor.

Si tienes problemas, pon pie firme en el Amor y el dialogo con el Señor. Esto es como en el baile. Necesitas un pie firme para dar el siguiente paso. Y será más sólido si dar el paso de amar a tu pareja, tus hijos, tus padres, tus amigos y amar y dialogar aun con tus enemigos si te apoyas en el dialogo y el Amor con el Señor. Lo mismo para reflexionar y dialogar contigo mismo. Entrega tu confidencia al Señor y mirate en la respuesta desde la luz del Espíritu Santo. Su presencia transforma el problema, la caída, el error, el pecado en una bendición. Es el Señor de la Misericordia y te AMA , eres su Amor.

Haz oración, que el Señor sea tu confidente y guía y verás que Dios te bendice, como a tu prójimo.

Tengo Problemas

Rostro impreso en tela

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Esa tristeza se convertirá en gozo

Observa el relato del evangelio según San Juan (16,16-20) y descubre la respuesta al problema.

Jesús dijo a sus discípulos:

"Dentro de poco, ya no me verán, y poco después, me volverán a ver".

Entonces algunos de sus discípulos comentaban entre sí: "¿Qué significa esto que nos dice: 'Dentro de poco ya no me verán, y poco después, me volverán a ver'?. ¿Y que significa: 'Yo me voy al Padre'?".

Decían: "¿Qué es este poco de tiempo? No entendemos lo que quiere decir".

Jesús se dio cuenta de que deseaban interrogarlo y les dijo: "Ustedes se preguntan entre sí qué significan mis palabras: 'Dentro de poco, ya no me verán, y poco después, me volverán a ver'.

Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo."

Vuestra alegría, nadie os la quitará

Ahora lee la reflexión del Evangelio que tuvo San Juan Crisóstomo (c. 345-407), presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia

Homilía 1 sobre la 1ª carta a los Tesalonicenses

«Ahora estáis tristes, pero volveré..., y vuestra alegría, nadie os la quitará»

"Habéis llegado a ser imitadores del divino Maestro", dijo Pablo. ¿Cómo es esto? "Acogiendo la Palabra en las pruebas, con la alegría del Espíritu Santo" (1Tm 1,6). No solamente en las pruebas sino en medio de las pruebas entre incontables sufrimientos. Se puede ver en los Hechos de los Apóstoles. Vemos cómo surgió la persecución contra ellos, cómo sus enemigos los denunciaron a los magistrados y soliviantaron la ciudad. Estaban en la prueba, y no se puede decir que permanecieron fieles con tristeza, lamentándose; no, ellos estaban muy alegres. Los Apóstoles les habían dado el ejemplo: "Estaban contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Cristo" (Hch. 5,41).

¡Es realmente admirable! Ya es mucho, sufrir la prueba con paciencia; pero con alegría, es mostrarse superior a la naturaleza humana y no tener más, por así decirlo, que un cuerpo impasible. Pero, ¿cómo han sido imitadores de Cristo? En aquello que Él mismo sufrió sin quejarse, con alegría; porque voluntariamente aceptó las pruebas. Por nosotros se anonadó, escupido en la frente, agonizando en la Cruz, apeló a su gloria: "Padre, dijo, glorifícame" (Jn 17,5).

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