Las 5 etapas del Amor

Me perdono no ser feliz,

Alma mía, has escuchado que el amor se manifiesta de muchas formas y en diferentes etapas. Cada persona, cada pareja va descubriendo sus expresiones en tiempos diferentes. Reconoce alma mía como, algunas veces, los cambios en el tiempo nos desalienta y pensamos que el Amor ha terminado su ciclo. Mira como muchas personas abandonan la labor de cultivar el amor en su relación pensando que todo ha terminado, pero en realidad está madurando el Amor.

Contempla alma mía qué hermoso es el ciruelo para dar frutos, en el invierno, luego de haber perdido sus hojas comienza a dar pequeñas flores que se transforman en fruto dulce y apetecible, luego vendrá la sombra de las hojas. En cambio el árbol del mango mantiene su sombra y comienza a florear en el invierno, como lo hace el limón para poco a poco ir polinizando las flores y en unos meses tendrá el jugoso y dulce fruto del mango o el limón. En cambio mira el árbol mandarino y el guayabo, esperarán hasta tiempos de lluvia en el verano para preparar su florecimiento y a principios del invierno comenzará a regalar sus apetitosos frutos, ricos en vitaminas para el clima adverso. Cada etapa tiene su florecimiento, color y su canto en los pájaros e insectos.

De la misma forma ocurre en el encuentro de una pareja.

 

5 ciclos o etapas de
crecimiento en el Amor:

1.- De abundancia

Es el ciclo de enamoramiento de la pareja y se descubre el pegamento del amor que los hará presentes toda la vida. Se distingue por que se percibe que está todo y no hace falta nada.

2.- De cobijo

En este ciclo la pareja decide unirse en un camino común, Se distingue porque se decide unir su destino en matrimonio en el Amor, es decir ser matrimonio sacramental unidos en Cristo.

3.- De desilusión

Luego de este contacto con la plenitud del Amor y la unión Sacramental, la relación se contrasta con la vida terrenal y empieza la individuación o la depuración de aquello que impide mantenerse unidos en el Amor. Por eso los efectos del pasado se hacen presentes, en forma de rencores y resentimientos. Lo mismo se proyectan los temores sobre el destino del matrimonio y la familia. Se caracteriza porque la individuación y los conflictos que esperan ser integrados en el destino común con en el Amor.

4.- De renovación

El roce y confrontación que trae aparejado el conflicto en la pareja es una invitación continua a resolver con el Amor y es cuando:

  • Se descubre el efecto de la oración o diálogo con el Señor, poniendo pie firme en su amor para amar al prójimo como a si mismo.
  • Se regresa al presente desde donde se transforman los efectos del pasado, medita y descubres el rumbo de cada día.
  • Se descubre el perdón como la acción de bendecir los errores y ofensas como un medio de crecimiento y se rompe la parálisis de la desilusión.
  • Se miran el uno en el otro, en cada persona de la familia y todos en el Señor y el Amor del Señor expresado en cada uno. Es el tiempo de contemplarse en el Plan universal del Amor.
  • Se encarnan el amor en acciones de misericordia de palabra obra y omisión. De esta forma extienden el Amor que los anima y así el Amor los abraza.

5.- De plenitud

Se toma conciencia que el Amor es su origen, su camino y su destino. A diferencia del ciclo de la abundancia en esta etapa se toma conciencia de que en el Amor como individuos en la familia está todo y no hace falta nada. Se caracteriza por aceptar y compartir el Amor. Se expulsan los demonios al decidirse por invocar Amar. Así el Amor es quien rige la mente, las emociones, el cuerpo, la relación con las otras personas, la imaginación y la interpretación de lo sueños. Amar hasta terminar la función de Amar en la vida. (difunto del latín defunctus, participio de defungi ‘cumplir con (algo)’, ‘pagar una deuda’, relacionado con vita defungi ‘acabar la vida’, ‘morir’)

En todos los ciclos siempre se encuentran cambios de luz y sombra, de colores y grises, de cantos y truenos, de brisa y de truenos, de calidez y frialdad. Se siente pena y dolor cuando miras que no está lo que tu esperabas en ese momento.

Alma mía, en el momento en que ves que la relación no era la que conociste en algún ciclo y piensas que «el amor dejó de existir». Alma mía, con la conciencia del Amor del Señor enfrenta los tiempos de renovación para vencer el desaliento en la lucha. Tal vez quisieras que siguieran los tiempos de abundancia y cobijo y fueran permanentes.

Las expresiones de Amor siempre son máximas y al sembrar el Amor en la tierra hay transformación constante y ciclos en el crecimiento. También hay parásitos y plagas que atacan la debilidad y nos desalienta en el cultivo del amor. Pero el Señor, que es el Amor,  con su Espíritu Santo ha dispuesto en nuestro espíritu: la paz, la sabiduría, la amabilidad, el autocontrol, la fidelidad, la generosidad y la paciencia, para que cultivemos el Amor. Cuando decidimos por Amar, descubrimos el camino y la vida de la verdad, la verdad que nos hace libres. Decide caminar en el camino, la verdad y la vida del Amor.

Alma mía el Amor es la buena noticia de nuestra vida, es el sustento de nuestra existencia, esa noticia que se renueva y que necesitamos compartir para no desalentarnos en los cambios de ciclo. Como cuando se presenta la contrariedad de las carencias, las plagas o la enfermedad. El Amor siempre paga el salario con el bien, tus ojos volverán a ver la dicha. El salario del Amor lo recibes al entregar el Amor mismo, sin esperar nada, pues al entregarlo te das cuenta de que en el Amor está todo y no hace falta nada.

Tu y cada prójimo, somos una expresión de Amor encarnada. El gozo del cielo está en extender el Amor y servirlo para recibirlo al entregarlo, a pesar del adversario.

Alma mía, Somos semilla del Amor del Padre Nuestro encarnada en esta tierra, somos su expresión de Amor, Amar es nuestra vocación y Amor es lo que en verdad podemos dar. Amar es el camino, la verdad y la vida que nos comparte nuestro Señor Jesucristo.

Así que dejen de pensar que el Amor se acaba, pues podremos tener débil la fe y la esperanza, pero el Amor es una donación constante en nuestro espíritu que viene a nuestro rescate en todas las etapas del Amor.

Del libro de Job: 7, 1-4. 6-7

En aquel día, Job tomó la palabra y dijo: «La vida del hombre en la tierra es como un servicio militar y sus días, como días de un jornalero. Como el esclavo suspira en vano por la sombra y el jornalero se queda aguardando su salario, así me han tocado en suerte meses de infortunio y se me han asignado noches de dolor. Al acostarme, pienso: `¿Cuándo será de día?’ La noche se alarga y me canso de dar vueltas hasta que amanece.

Mis días corren más aprisa que una lanzadera y se consumen sin esperanza. Recuerda, Señor, que mi vida es un soplo. Mis ojos no volverán a ver la dicha».

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 9, 16-19. 22-23

Hermanos: No tengo por qué presumir de predicar el Evangelio, puesto que ésa es mi obligación. ¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por propia iniciativa, merecería recompensa; pero si no, es que se me ha confiado una misión. Entonces, ¿en qué consiste mi recompensa? Consiste en predicar el Evangelio gratis, renunciando al derecho que tengo a vivir de la predicación.

Aunque no estoy sujeto a nadie, me he convertido en esclavo de todos, para ganarlos a todos. Con los débiles me hice débil, para ganar a los débiles. Me he hecho todo a todos, a fin de ganarlos a todos. Todo lo hago por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes. Palabra de Dios. T. Te alabamos, Señor.

Del santo Evangelio según san Marcos: 1, 29-39

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y enseguida le avisaron a Jesús. Él se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó. En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles.

Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó junto a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero no dejó que los demonios hablaran, porque sabían quién era él. De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le dijeron: «Todos te andan buscando». Él les dijo: «Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido». Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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