Las etapas del Amor

Alma mía, has escuchado que el amor se manifiesta de muchas formas y en diferentes etapas. Cada persona, cada pareja va descubriendo sus expresiones en tiempos diferentes. Reconoce alma mía como, algunas veces, los cambios en el tiempo nos desalienta y pensamos que el Amor ha terminado su ciclo. Mira como muchas personas abandonan la labor de cultivar el amor en su relación pensando que todo ha terminado, pero en realidad está madurando el Amor.

Contempla alma mía qué hermoso es el ciruelo para dar frutos, en el invierno, luego de haber perdido sus hojas comienza a dar pequeñas flores que se transforman en fruto dulce y apetecible, luego vendrá la sombra de las hojas. En cambio el árbol del mango mantiene su sombra y comienza a florear en el invierno, como lo hace el limón para poco a poco ir polinizando las flores y en unos meses tendrá el jugoso y dulce fruto del mango o el limón. En cambio mira el árbol mandarino y el guayabo, esperarán hasta tiempos de lluvia en el verano para preparar su florecimiento y a principios del invierno comenzará a regalar sus apetitosos frutos, ricos en vitaminas para el clima adverso. Cada etapa tiene su florecimiento, color y su canto en los pájaros e insectos.

De la misma forma ocurre en el encuentro de una pareja. El amor tiene ciclos de abundancia, de cobijo y de renovación. Siempre cambian los colores y los cantos, los vientos y la temperatura. Pero quizá sientes la pena cuando miras que no está lo que tu esperabas en ese momento. Alma mía, en ese momento ves que la relación no era la que conociste y piensas que el amor dejó de existir. Alma mía mira como enfrentas los tiempos de renovación con desaliento en la lucha. Tal vez quisieras que siguieran los tiempos de confort y cobijo y desearías que fueran permanentes.

En las expresiones de amor hay una transformación constante y ciclos en el crecimiento. También hay parásitos y plagas que atacan la debilidad y nos desalienta en el proceso de cultivar el amor. Pero el Señor ha puesto la sabiduría y la paciencia en nosotros para cultivar el amor, sobre todo la libertad para decidir por caminar en el camino, la verdad y la vida del Amor.

Alma mía el Amor es la buena noticia de nuestra vida, es el sustento de nuestra existencia, esa noticia que se renueva y que necesitamos compartir para no desalentarnos en los cambios de ciclo. Como cuando se presenta la contrariedad de las carencias, las plagas o la enfermedad. El Amor siempre paga el salario, tus ojos volverán a ver la dicha. El salario del Amor está en entregar el Amor mismo, sin esperar nada, pues al entregarlo te das cuenta de que en el Amor está todo y no hace falta nada y tu y el prójimo, somos una expresión de Amor encarnada. El gozo del cielo está en extender el Amor y servirlo para entregarlo y recibirlo, a pesar del adversario. Alma mía, si somos semilla de su amor encarnada en esta tierra es porque hemos venido a Amar, y es la senda que recorremos cuando seguimos a nuestro Señor Jesucristo.

Así que dejen de pensar que el Amor se acaba, pues podremos tener débil la fe y la esperanza, pero el Amor es una donación constante que viene a nuestro rescate en todas las etapas del Amor.

Del libro de Job: 7, 1-4. 6-7

En aquel día, Job tomó la palabra y dijo: “La vida del hombre en la tierra es como un servicio militar y sus días, como días de un jornalero. Como el esclavo suspira en vano por la sombra y el jornalero se queda aguardando su salario, así me han tocado en suerte meses de infortunio y se me han asignado noches de dolor. Al acostarme, pienso: `¿Cuándo será de día?’ La noche se alarga y me canso de dar vueltas hasta que amanece.

Mis días corren más aprisa que una lanzadera y se consumen sin esperanza. Recuerda, Señor, que mi vida es un soplo. Mis ojos no volverán a ver la dicha”.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 9, 16-19. 22-23

Hermanos: No tengo por qué presumir de predicar el Evangelio, puesto que ésa es mi obligación. ¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por propia iniciativa, merecería recompensa; pero si no, es que se me ha confiado una misión. Entonces, ¿en qué consiste mi recompensa? Consiste en predicar el Evangelio gratis, renunciando al derecho que tengo a vivir de la predicación.

Aunque no estoy sujeto a nadie, me he convertido en esclavo de todos, para ganarlos a todos. Con los débiles me hice débil, para ganar a los débiles. Me he hecho todo a todos, a fin de ganarlos a todos. Todo lo hago por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes. Palabra de Dios. T. Te alabamos, Señor.

Del santo Evangelio según san Marcos: 1, 29-39

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y enseguida le avisaron a Jesús. Él se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó. En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles.

Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó junto a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero no dejó que los demonios hablaran, porque sabían quién era él. De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le dijeron: “Todos te andan buscando”. Él les dijo: “Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido”. Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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