Da el perdón

El perdón es una de las bendiciones que nos lleva a encontrar el gozo del amor, la paz del Padre Nuestro.El gozo del amor es paz, armonía, belleza, capacidad de reconciliar y perdonar, es la plenitud del cielo donde sentimos que está todo y no hace falla nada, como cuando descubrimos el amor en el primer noviazgo. Este gozo del cielo en el amor es diferente al gozo de la tierra creado desde el egoísmo, donde “tener”, lucir, separar, controlar y sacar ventaja para mi, es más importante que “ser” expresión del amor de Dios milagro que permite descubrir la voluntad la creación.

El perdón del egoismo

El egoísmo me muestra una vida centrada en mí mismo. La lucha está en sobrevivir aunque elimine a otros. Las demandas de cualquier conflicto legal están basadas en qué afecta “mis” intereses y “mis” derechos. El perdón de la tierra significa concederle un beneficio al otro, así el otro me debe un favor y lo condeno. Se reclama cuantas veces te he perdonado, son deuda a mí bondad.

“Un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Una mujer pecadora, al enterarse de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un frasco de perfume. Se puso a llorar a sus pies y comenzó a bañarlos con sus lágrimas; los secaba con sus cabellos, los cubría de besos y los ungía con perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado pensó: «Si este hombre fuera profeta, sabría quién es la mujer que lo toca y lo que ella es: ¡una pecadora!» Pero Jesús le dijo: «Simón, tengo algo que decirte». «Di, Maestro», respondió él. «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no derramaste agua sobre mis pies; en cambio, ella los bañó con sus lágrimas y los secó con sus cabellos. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entró, no cesó de besar mis pies. Tú no ungiste mi cabeza; ella derramó perfume sobre mis pies. Por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados. Por eso demuestra mucho amor. Pero aquél a quien se le perdona poco, demuestra poco amor». Después dijo a la mujer: «Tus pecados te son perdonados». Los invitados pensaron: «¿Quién es este hombre, que llega hasta perdonar los pecados?» Pero Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz»” (Lc 7, 36—8, 3).

El perdón del amor

En el perdón que viene del amor descubro la posibilidad de salvar al otro. De ayudarlo en su debilidad con la fuerza del amor y tú estás hecho del amor del Padre Nuestro.  El mismo amor que es tu camino, el amor que es tu vida y destino en verdad. Perdonar desde el amor significa salvar al otro, lejos de querer condenarlo por nuestros juicios, queremos que descubra el amor del que está hecho.

“Entró de nuevo en Cafarnaún; al poco tiempo había corrido la voz de que estaba en casa. Se agolparon tantos que ni siquiera ante la puerta había ya sitio, y él les anunciaba la palabra. Y le vienen a traer a un paralítico llevado entre cuatro. Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo encima de donde él estaba y, a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados.» Estaban allí sentados algunos escribas que pensaban en sus corazones: «¿Por qué éste habla así? Está blasfemando. ¿Quién puede perdonar pecados, sino Dios sólo?» Pero, al instante, conociendo Jesús en su espíritu lo que ellos pensaban en su interior, les dice: «¿Por qué pensáis así en vuestros corazones?¿Qué es más fácil, decir al paralítico: `Tus pecados te son perdonados’, o decir: `Levántate, toma tu camilla y anda?’ Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados -dice al paralítico-: `A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.’» Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que quedaban todos asombrados y glorificaban a Dios, diciendo: «Jamás vimos cosa parecida.» (Marcos 2,1-12)

 Perdonar es un acto de compasión que nos pide el amor para salvar a nuestro prójimo, para llevarlo a los brazos del padre, para encaminarlo a la plenitud, para levantarlo de sus caídas, para bendecirlo en nombre de Dios.

El perdón del amor libera al próximo de nuestros juicios y a nosotros de la esclavitud convertirnos en verdugos guardianes de quienes nos ofenden.

“…aprended lo que significa: ‘Misericordia quiero y no sacrificios’,porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores” (Mt 9,13). 

 Cristo ha venido a perdonarnos a liberarnos de nuestros juicios y condenas que nos esclavizan con una propuesta simple

: “Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme”. (Mateo 16:24)

Somos seres del amor, templo donde habita el Espíritu Santo, creados a imagen y semejanza del creador. Somos amor encarnado para bendecir la creación, para crear una bendición que transforme la ofensa. Somos una bendición de amor para extender el amor.

El capullo del egoísmo

El egoísmo es sólo el capullo qué cubre nuestra presencia. Aferrarnos al capullo nos impedirá surgir y volar en el amor. Somos como una gota de agua que recorre el lecho del río, levanta el vuelo en las nubes, que se expande por toda la tierra, que se une a la creación para bendecir y ayudar a dar frutos y semillas. El egoísmo es aferrarse a una piedra, al fondo del río, del océano, a la altura de la nube o a la tierra misma. Pensando que la piedra, el lecho del río, la cuna del océano, el viento que mueve las nubes o la tierra que hace crecer las semillas. egoísmo paraliza y cubre el amor.

La vida que corre en el amor de nuestra vida, es el amor que le da vida. Pues la vida, el camino, la verdad y el amor son uno en Cristo. Viene a nuestro encuentro para que no continuemos aferrados al egoísmo y vivamos la vida que viene el amor, por los siglos de los siglos en la eternidad de su presencia.

Cristo ante nuestra parálisis va más allá de decir tus pecados son perdonados. Dice levántate y anda. Levántate de esa culpa y anda.

Esto es perdonar en verdad, siguiendo al amor, viviendo la vida en libertad.

Ora y medita unos momentos sobre los hechos, las palabras u omisiones que te has tomado como ofensa y qué vale la pena decir levántate y anda…. Da el Perdón.

“La verdadera reconciliación entre hombres enfrentados y enemistados solo es posible, si se dejan reconciliar al mismo tiempo con Dios”…. “No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón”. San Juan Pablo II

(RDP)

1 comentario de “Da el perdón”

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