Estoy confundid@

Señor, gracias por tu presencia, contigo puede compartir que me pesa el día. Mi mente no alcanza a entender para qué es nada- Siento que mis acreedores me acechan como animales rapaces, mi mente se oscurece y me cuesta trabajo articular las soluciones. La debilidad que encuentro en mi animo me confunde y busco rincones de placer o espacios para no pensar y dejar de sentir este duelo de desesperanza. Cuando siento cerca a las personas con quienes comparto mi alegría y amor las rechazo porque no encuentro paz, alegría, amor o paciencia. Me miro impaciente, temeroso y confuso. Necesito de ti mi Señor pero miro mi fe ahora tan pequeña.

Si descanso en Ti mi comodidad no descubre la razón para salir de mi comodidad, entonces ¿cual es el sentido de encontrarme contigo? El ayuno engrandece el dolor y pareciera que en el dolor te hallara y en esa negación, de mí, fuera el descubrimiento de tu presencia. Si ayuno recorro el camino a la verdad pues dejo de alimentarme de mundo temporal y cambiante. SI ayuno regreso al control de mi conciencia en la bendición de tu presencia.

Me salta la debilidad de mi pensamiento y la pesadez de mis emociones, que se unen como masa de agua y harina, por eso acudo a ti mi Señor para que prepares mi masa y descubras el pan de amor que en tus manos sería mi vida al compartirme con los demás. Si en mi conciencia no tiene sentido toda esta confusión, en tus manos de creador se convierten en alimento de amor y bendición para el mundo.

Pero Señor, sabes que soy impaciente y muy quejoso, ayúdame a fortalecerme en este ayuno, a no juzgar, ni pretender darle sentido a lo que tu quieras hacer. Ayúdame a enfocarme en la paz antes que la comodidad, a descubrir la paciencia en mi desesperación.

Perdón Señor, mi mente confundida no atina a concentrarse en tu presencia para decirte “Padre Nuestro”, para sentirme en tus brazos, el dolor de mi mente es la obscuridad de tu luz y tu amor. Solo quiero estar en tus brazos y despertar de este sueño donde pareces no estar Tú. Contigo puedo caminar pues eres el camino, puedo crecer, pues tu eres la verdad y puedo amar pues tu eres la vida. No permitas que mi dolor y confusión me aparten de ti, ante el enemigo defiéndeme, en esta tentación fortaléceme, en mi debilidad hasta presente y que la paz de tu amor resucite mi vida en esta penumbra del valle de lágrimas. Te lo pido en nombre de Jesucristo tu Hijo nuestro Señor, que vive y reina contigo en unidad con el Espíritu Santo y son un solo dios un sólo Señor por los siglos de los siglos . Amen

Dios te salve reina y madre de misericordia…

Gloria al Padre y a hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos amén.

Que Dios nuestro Señor nos guarde, en el nombre del padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

 

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