Anima la tristeza de mi alma

Señor te pido perdón por entristecer mi alma, desganándola para evitar transformar con la compasión las ofensas y deudas que recibo y hago. Perdón por evadir privarme de los placeres carnales. Perdón Señor por dejar que la pereza guíe mi alma y la rodee de pensamientos agrios y ácidos para no responder a la caridad que has puesto en mi corazón. Perón por paralizar el amor de mi alma apartándola de la energía de tu amor y paz enfermando con mi egoísmo la salud eterna del alma. Perdón por descuidar notablemente las obligaciones y deberes que el espíritu necesita para crecer y entregarme a los caprichos de mis pasiones sin deseo de cambiar el rumbo de mi vida hacia tu luz y misericordia

Señor descubro que con la pereza (en latín, acidia) con el ácido de mi conciencia, me corroe mis pensamientos, emociones e imaginación, permitiendo mirarme incapaz de aceptar y hacerme cargo de mi existencia. Cubriendo mi amor de tristeza de ánimo y desgano, y en la ociosidad justifico mis errores en las acciones de los demás. Haciéndolos culpables de mi triste existencia. La pereza es la tristeza con la que trato mi vida y a las personas es desgano, aversión y disgusto por ellas. Prefiero hacerme víctima que perdonar las injurias.

Ayúdame Señor a despertar con tu Espíritu Santo y ponerme pronto a corregir el rumbo y mantenerme activo mi ánimo compartiendo la paz, el amor, la libertad, la esperanza, perdonando a mi prójimo y a mí mism@ como tú nos perdonas. Quiero darte cuentas de los talentos que me has dado cuando me pidas cuentas. Como aquel que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: “Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado.” Y así su señor le dijo: “¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.” –(Mateo 25:20-21)

Ayúdame con tu Espíritu Santo a ser diligente para escuchar y tardo para hablar, tardo para la ira. –(Santiago 1:19) Transforma mi carácter ácido perezoso en tierra fértil de paz y comprensión. A comprender es como dar un abrazo completo, sin importar defecto, debilidad o fortaleza del otro, simplemente como la brisa del viento rodear la barca e impulsarla según sea la decisión de su timón. Así lo hace mi Dios con nosotros: nos da la brisa pero nosotros tenemos el timón para surcar el mar o quedarnos navegando en círculos. Quiero descubrir el misterio del amor y salvar a mi pareja, a mis hijos a mis hermanos para que salven las dificultades y descubran el amor del que están hechos. El don de acercarme a ti mi Señor, me permitirte transformar en tu amor , con ese don observo como más que comprender Tú me salvas y guías por el camino del servicio en la paz y la libertad.

Ayúdame Señor a despertar con tu Espíritu Santo el ánimo que he dormido con mi egoísmo. Tú me das el fruto, pero me toca a mí cosechar. Tú me das la semilla pero yo soy el sembrado en la tierra. Señor tu quieres que se manifieste el amor con que nos creaste y de flores, frutos y semillas de amor. Quiero ser paciente y estar atento para comprender que el abrazo completo es un proceso y no vencerme si no encuentros los frutos del amor de forma clara e instantánea. Ayúdame a vencer mi egoísmo y, sin esperar ser comprendido, ayudar a que mi prójimo descubra el amor que Tú has puesto en su vida y los sostiene, corrige y alienta

Señor quiero animarme con tu Espíritu Santo, dejar de estar echado en la barca, negarme a mi mism@ , soltar las amarras y echar las velas al viento dirigiendo mi rumbo al mar profundo de tu amor. Comenzar por darle ese rumbo a la relación con mi prójimo y encarna el amor que Dios ha puesto en nuestro corazón y darles la buena noticia de que son un amor de Dios.

Señor enséñame con tu Espíritu Santo, quiero prepara el huerto que me has heredado y ser paciente cuando no aparen los brotes, quiero seguir nutriéndolo con el agua de tu compasión y la ternura de tus cuidados. Quiero ser tu obrero para cuidar la semilla y retirar con constancia y esperanza el espino y las piedras de la tierra buena que cubre tus dones. Quiero acudir con cualquier duda a ti mi Señor, sea en la misa del diario, en las lecturas, leer con afán de encontrar respuestas a la vida cotidiana. Hacer oración dialogando continua y cotidianamente contigo Señor. Dándote tiempo para enfocarme en las respuestas de cada día. Te lo pido en nombre de Jesucristo tu hijo, nuestro Señor, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo. Amen.

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