Amor – Dolor

Dentro del tiempo de la Cuaresma, tenemos un tiempo en que, si lo deseamos, estaremos unidos pensando en Jesús,  sufriendo, siendo herido, y ultrajado por quienes como El dice después “no saben lo que hacen”.

La vida del cristiano así es, Pensamos, decidimos, hacemos, actuamos y quiero pensar que la mayoría de las veces “no sabemos lo que hacemos”, porque ?, porque si lo supiéramos, NO lo haríamos, es decir, tenemos que hacer una pequeña aclaración si me lo permiten.

El pecado, como tal, no viene en un paquete descuidado, oloroso, mal hecho, muy por el contrario el pecado siempre vendrá bien empaquetado, oliendo bien, y con un moño especial, porque, porque el pecado se presenta a nosotros como algo “agradable” algo que podríamos decir  es “bueno” algo que nos hará mucho “bien”. y por supuesto que esto es solamente parte de la gran -trampa- del demonio que si lo recordamos bien, desde los primeros tiempos en el paraíso terrenal, hizo ver a Adán y a Eva que aquella manzana era bella a la vista, deliciosa al paladar , lo mas triste queridos hermanos es que después de dos siglos, seguimos siendo los mismo ingenuos que Adán y que Eva, porque seguimos cayendo en manos de aquel que lo único que busca es apartarnos del amor profundo y misericordioso de Dios.

Partiendo de esta base, en nuestra vida cotidiana, nunca por sentido común  buscaremos el dolor mismo por el dolor mismo, es mas al contrario, huimos de todo aquello que represente para nosotros, dolor, sufrimiento, angustia, pena. Mas Jesús nuestro Salvador, queriendo dejarnos una muestra mas profunda de su amor al Padre, de su fidelidad total y absoluta,  se entrega como ofrenda pura, agradable,  ante la tentación de aquel que siendo escogido por El,  como un discípulo suyo para ayudarle en la extensión de su Reino aquí en la tierra, ahora es quien vende a su Señor por treinta monedas de plata, gran cantidad en aquel entonces, gran tentación para quien no tiene nada, y desea tener mucho, mas que vergüenza de haber sido escogido y amado por Dios para luego rechazarlo y entregarlo en manos de quienes tampoco “sabían lo que hacían”…entregar al Hijo del Dios Altísimo.

La vida se repite, una y mil veces, queridos hermanos Sacerdotes, Religiosos, Católicos entregados en su vida matrimonial, o de Soltería, porque el amor de Dios llama continuamente a la puerta de nuestra vida a través del dolor, de la pena, del sufrimiento y nosotros tomando una decisión aparentemente sabia, huimos de lo que es una entrega de amor a Dios, para ir a refugiarnos en las ligeras aguas de la tentación que también nos invita a acercarnos a ella, y así es como caemos una y mil veces, somos tan ingenuos  que lo único que confirmamos es que seguimos siendo el “hijo pródigo”  necesitando del amor, de la comprensión y del perdón de Aquel de quien viene lo que realmente necesitamos y que muchas veces no queremos en nuestras vidas, la santidad.

Jesús se inmola al Padre por cada uno de nosotros, de manera que su entrega total y desinteresada al Padre no es sino el ejemplo continuo que nos marca la pauta para ser también mas de Dios y menos de nosotros mismos.  Ciertamente no es fácil, ya que el mundo nos alienta siempre a buscar aparentemente lo “mejor” lo “agradable” lo “satisfactorio”, no nos dejemos engañar, busquemos a Dios a través de los detalles pequeños, medianos y grandes de nuestros días, y vivamos  con alegría. siempre con alegría, porque la alegría es muestra del cristiano. Sepamos vivir a ejemplo de Cristo el dolor- transformado en amor. porque Cristo lo dijo y lo vivió, nadie tiene amor mas grande a sus “amigos” que aquel que da la vida por ellos.

Si en verdad amamos a Dios, demostremos ese amor con actitudes de vida, aun cuando muchas veces no sean lo que nos guste mejor, lo nos llene mas y lo que nos satisfaga a nivel humano, pensemos que haría Jesús en este momento de mi vida, como actuaria, que decisión tomaría y lancémonos como El en esta tan bella experiencia de vida que nos presta para encontrar junto con Jesús, la Resurrección.

En hora buena, que Dios nos bendiga a todos y nos alcance de su infinita misericordia el ser totalmente de El, para poder ser vida y vida que permanezca.   En unión de oración ante el Santísimo Sacramento, su hermano en Cristo-Resucitado-

Padre Eugenio Garcìa Siller.

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