Sólo hazlo, no lo pienses

Alma mía, los ojos de tu espiritu los has cerrado y la liuz del Espiritu Santo no conmueve tus razones ni alegra tus emociones. El cuerpo se mueve siguiendo sus impulsos y no atiende tus mejores intereses. Has puesto a la orilla de la existencia el diálogo con tus hermanos y caminas al suelo mirando tus pasos y olvidando el cielo y su bondad.

Alma mía abre los ojos haciendo oración, tal vez tus palabras comiencen sordas, pero dirigiendo tu conciencia al Señor escucharas el eco de su presencia. Descubrirás que está tan cerca que ni el espejo te lo revela.

Alma mía toma tu voz y canta para que conmuevas la mente, la emoción y al entumido cuerpo. Haz que vibre tu ser y verás como el Señor es la vibración de tu ser.

Alma mía, sólo hazlo, no lo pienses, que el Espiritu te dará el entender y la sabiduría. La oscuridad se desmorona cuando la luz la toma y lo hace sin estruendo, dulcemente toma el lugar. Así en tu sensación de vacío El Espiritu de tu espiritu tomará el lugar en tu conciencia y tu conciencia en su Espiritu Santo.

Alma mía, si abres la biblia podrás leer las palabras que tienen sentido, pues el Señor es el camino, la verdad y la vida. Tiene la respuesta antes que preguntaras

Lee, escucha el eco, mirate en esas palabras….

2015-04-29 08.46.38

DESEE LA SABIDURÍA CON TODA MI ALMA

Del libro del Sirácide (Eclesiástico): 51, 17-27

Te doy gracias y te alabo, Señor, y bendeciré tu nombre para siempre.

Desde mi adolescencia, antes de que pudiera pervertirme, decidí buscar abiertamente la sabiduría. En el templo se la pedí al Señor y hasta el fin de mis días la seguiré buscando. Dio su flor y maduró, como racimo de uvas, y mi corazón puso en ella su alegría.

Mi pie avanzó por el camino recto, pues desde mi juventud seguí sus huellas; tan pronto como le presté oídos, la recibí y obtuve una gran instrucción. La sabiduría me ha hecho progresar, por eso glorificaré al que me la concedió.

Decidí ponerla en práctica, busqué ardorosamente el bien y no quedé defraudado. Luché por ella con toda mi alma, cumpliendo cuidadosamente la ley.

Levanté mis brazos hacia el cielo y deploré conocerla tan poco. Concentré en ella mis anhelos y con un corazón puro la poseí. Desde el principio ella me conquistó, por eso jamás la abandonaré.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Del santo Evangelio según san Marcos: 11, 27-33

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron de nuevo a Jerusalén, y mientras Jesús caminaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y le preguntaron: “¿Con qué autoridad haces todo esto? ¿Quién te ha dado autoridad para actuar así?”
Jesús les respondió: “Les voy a hacer una pregunta. Si me la contestan yo les diré con qué autoridad hago todo esto. El bautismo de Juan, ¿era cosa de Dios o de los hombres? Contéstenme”.
Ellos se pusieron a razonar entre sí: “Si le decimos que de Dios, nos dirá: ‘Entonces ¿por qué no le creyeron?’ y, ¿si le decimos que de los hombres?” Pero, como le tenían miedo a la multitud, pues todos consideraban a Juan como verdadero profeta, le respondieron a Jesús: “No lo sabemos”. Entonces Jesús les replicó: “Pues tampoco yo les diré con qué autoridad hago todo esto”.Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Palabra de Dios. Gloria a ti, Señor Jesús

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