La última voluntad

Aquel hombre en el hospital estaba siendo sometido a múltiples estudios para saber cuál era la causa de su malestar. Tendido en la cama miraba por la ventana un viejo árbol que apenas reverdecía entre tanta vegetación alimentada por las lluvias de verano. Sus pensamientos divagan, sólo Dios sabe por donde. Con 76 años esperaba que alguno de sus hijos fuera a su encuentro. Tal vez la última voluntad, el único camino que quisiera seguir era aquel que lo reuniera con su esposa. Dos años atrás había asistido a su funeral.

Ella se abandonó en el cáncer, mientras él luchaba desesperado por arrancarla de la sentencia de la vida. Aquel hombre lucho esperando el milagro, buscando remedios de todo tipo, con tantos tipos de doctores, clamaba al cielo pidiendo al Sagrado Corazón que los mantuviera unidos.

El hombre de la cama 25 esperaba a sus hijos o alguna razón para aferrarse a la vida, algún amor que lo guiara. La habitación estaba lejos de su amada. Estaba en aquel hospital donde tantas veces acompañó a su esposa buscando la sanación. Ese lugar representaba el dolor de la esperanza fallida, de la fe vacilante, del sufrimiento que antecede a la despedida. Ese espacio de sanación se convertía en un templo de meditación y de oración hacia el Amor, su última voluntad.

El diagnóstico

Vagaba sólo entre las sábanas y la afanada atención de enfermeras y doctores que investigaban el mal que lo aquejaba. Buscaban en la sangre, en el latido, en la respiración, en imágenes y con exploraciones mediante aparatos que la ciencia había desarrollado. Buscaban lastimando el cuerpo. Sanaban aplicándole los medicamentos que el caso incierto requería. Sin embargo la desolación no cedía. Su respiración se dificultaba, en su pecho descubría el dolor del vació del templo del Amor. Su mirada se nublaba por lágrimas y al cerrar los ojos contemplaba la imagen de su amada. La quería más que a su vida, el amor que compartía era la vida misma. Soñaba con no despertar y despertaba soñando morir para reunirse con su amada.

La visita

Pasaba las horas y los días en la noche del alma. La mente preguntaba ¿Por qué? El sentimiento preguntaba ¿que hago aquí? Y las personas no tenían respuestas. En ese momento de divagación llegó uno de los hijos a quien había señalado como ingrato por no acercarse a él y abandonarlo. Se acercó a su lecho le dijo:

-Hola Pa’. Tenía erisipela y hasta este día me pude levantar de la cama para visitarte. Nadie, de mis hermanos me habló para saber que me ocurría, sólo me hicieron saber que era un mal hijo por no venir. He estado al tanto de que te ocurre y hablé con un doctor que me tenía informado de tus avances en la investigación de tu caso. Por cierto en la tarde te vendrán a decir que no encuentran ningún padecimiento que puedan atender, más allá de la lesión que te hicieron al pincharte el pulmón con el aparato que usaron y que sanará en unos días.

Aquel hombre no sabía que decir, sabía que había condenado a su hijo ante sus hermanos y ahora se daba cuenta de que no había tal rechazo o abandono. Era difícil reconocer la injusticia ante su hijo. Así que la educación le dicto saludar diciendo

– Hola Hijo, que bueno que viniste.

Se saludaron con un beso y el hijo continúo diciendo:

– Ten cuidado con las molestias que dices que tienes, acuérdate que estás en un centro hospitalario de investigación y si les dices que te duele el “furris furris” se van a meter a investigar. A lo que vine es a decirte que en muchas cosas no estamos de acuerdo y no nos pondremos de acuerdo en nuestra forma de pensar o de actuar. Así que dejemos de discutir sobre eso. Lo que te pido es que seas un buen abuelo y que ahora que salgas del hospital vayas todos los lunes a comer con tus nietos, para que te conozcan más.

De esa manera continuaron charlando cosas intrascendentes, ambos sabían que padecía de Amor y que el Amor era la última voluntad, su destino final.

La conclusión

Por eso, fueron muchos lunes que el abuelo convivió con sus nietos y les compartía sus aventuras de la vida. Hasta que un día se despidieron de él. Ese día cantaron y la última frase del hijo al padre fue: “canta y no llores”. Aquel hombre viajó a tierra lejana donde estaba otro hermano, todo parecía ir bien hasta que no pudo levantarse de la cama. Se quedó mirando una imagen del Sagrado Corazón y le dijo a la señora que le prodigaba atención en casa de su hijo. Así concluyó:

-”Si me voy, no se asuste”

Así, con la mirada en la imagen del Sagrado Corazón, su espíritu se separaba de su cuerpo para ira al Amor. Dios es Amor y está en los cielos. En el Amor encontró al amor de su vida y el Amor que lo Creo para descansar en paz, alumbrados por la luz perpetua.

La sanación

Muchos años después aquel hijo leía:

Dios de amor, hoy quiero perdonar a mi papa….

Por aquella palabra, aquel grito que me lastimó en mi infancia o adolescencia….

Por aquel regaño o maltrato que me dio sin haberme escuchado….

Por aquella agresión que me hirió física y emocionalmente….

Por el tiempo que no me dedicó…. por las veces que no quiso jugar conmigo… por las veces que no se interesó por lo que sentía….

Por aquellas situaciones y acciones que me hicieron tener miedo…..

Por aquellos momentos que me hicieron llorar….

Te perdono papá por aquel momento que tal vez tu no recuerdas, pero que dejó en mi un dolor que todavía hoy tengo….

Hoy te perdono papa de todo lo que de alguna manera me lastimó….

Palabras…Acciones…. Silencios…. y actitudes…
Hoy me reconcilio contigo, te perdono de todo corazón…..

Medita en otros pensamientos, obras o lo que haya dejado de hacer y perdónalo…

Hoy el hijo continúa buscando el Perdón de Dios para entregarlo a su padre y sanar las heridas de su infancia y vivir el Amor, perdonar a su papá como Dios manda. Esa es la última voluntad.

Vigilia de pentecostés

Destacado

Meditación inicial

Me siento mal, necesito encontrar la paz que el Señor me ha entregado, mi mente y mis sensaciones ocultan esta paz con preocupaciones y enojos. Necesito alzarme sobre el ruido que me separa, que interrumpe y me aísla. Necesito escuchar nuevamente a Dios. Ven Espíritu Santo. Sigue leyendo «Vigilia de pentecostés»

Siete Saludos a la Santa Madre del Amor

Dios todo poderoso, permite que entregue mi vida y necesidades en manos de tu Santísima Madre. Especialmente te pido…. (decir la petición) en el Nombre del Padre, del hijo y del espíritu Santo.
Amen.

Padre Nuestro que estás en el cielo….

  1. Dios te Salve, santa Madre de Dios, llena eres de gracia el Señor es contigo, bendita eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre Jesús… Santa María, tú que has encontrado la gracia ante los ojos de nuestro Señor, que has entregado tu vida al amor, que has encarnado al amor sin temor a cualquier dolor.  Ruega para que encuentre mi vocación y la sostenga en el amor, Para a enfrentar mis dudas poniendo el Amor de Dios como guía y sostén, como origen y destino de mi vida.
    Amén
  2. Dios te salve, Santa Madre del Amor, llena eres de gracia el Señor es contigo, bendita eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre Jesús… Santa María, tú que diste la paz a Jesús lo mismo en el pesebre, en el viaje a Egipto que en la cruz. Mírame con compasión y acerca mi vista a la tuya para que descubra la paz en el pecado, la fortaleza en la tentación, el camino hacia Jesús.
    Amén
  3. Dios te salve María de Guadalupe, llena eres de gracia el Señor es contigo, bendita eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre Jesús… Santa María, tú que en tus manos acunaste al indefenso y recibiste al crucificado, guía mis manos a la caridad y con manos abiertas reciba mi vida para acunarla en el amor de mi corazón.
    Amén
  4. Dios te Salve María de Sagrado corazón, llena eres de gracia el Señor es contigo, bendita eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre Jesús… Santa María, tú que peregrinaste desde la concepción hasta el sepulcro, enséñame el paso que se sostiene en el amor y que no pierde el rumbo del cielo, pues mis pensamientos me confunden y mis sentimientos parecen vagar sin sentido.
    Amén
  5. Dios te Salve María del Perpetuo Socorro, llena eres de gracia el Señor es contigo, bendita eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre Jesús… Santa María, tú , que recibiste la voluntad del Padre desde el anuncio hasta tu asunción, ayúdame a encontrar la voluntad del padre en mis penas, sobre todo en esta situación que me aleja del amor, del camino, la verdad y la vida.
    Amén
  6. Dios te salve María Señora de Lourdes, llena eres de gracia el Señor es contigo, bendita eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre Jesús… Santa María, Madre del hijo crucificado, tómame en el cruce de tus brazos hasta llegar a los brazos de Jesús presente en la eucaristía. Abrázame para llegar a la confesión profunda de mis culpas y el propósito de enmienda. Abrázame para recibirlo dignamente y velar siempre, como tú lo haces, por el dolor de mi prójimo.
    Amén
  7. Dios te salve María, de inmaculada concepción, llena eres de gracia el Señor es contigo, bendita eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre Jesús… Santa María, madre nuestra desde la crucificción, ruega por para darle la bienvenida a cualquier hijo tuyo desde que vive en el vientre de su madre. Bendecir en nombre de Jesús, a quien nace con diferencias. Entregar la misericordia del Señor entre quienes sufren. Ruega para que sean gratas flores y frutos de Amor a Jesús para el perdón de nuestros pecados ahora y en la hora de nuestra muerte.
    Amén

Gloria al Padre, al hijo y al Espíritu Santo…

Gracias Señor, Gracias Madre Nuestra, en el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo.
Amen

Ave maría Purísima… SIn pecado concebida

¿Cómo Vivir la Santa Misa?

Durante tu paso por la vida nunca te pierdas asistir a  la Santa Misa, es un pequeño retiro que puede vivirse con gran profundidad, reconociéndonos pecadores, pidiendo la intercesión, alimentándonos de la palabra y consagrándonos en cuerpo y alma a nuestro Señor en el momento del ofertorio, pues sin lugar a dudas viene a nuestro encuentro, al consagrarse a nosotros y entregarse como pan de vida eterna. Así nos retiramos en la Santa Misa.

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Alma mía, el viejo tabú de que la vida se rige por la razón a terminado por esconder la espiritualidad de ser humano. ¿Con qué cara vemos a Dios? Sin duda lo explicamos con la razón en la teologizá y según esta disciplina de la razón es en lo que se fundamenta la religión . Pero ¿Cómo explicar a Dios? No me cabe en la cabeza, que vanidad y soberbia explicar a Dios. Donde estábamos cuando separó´los mares y las estrellas. A donde quiere llegar el pensamiento sin haber experimentado a Dios. Sigue leyendo «Tienes toda la razón, te falta espiritualidad»

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Señor me entristece que no aprecien lo que hago por los demás. Por el contrario siento que abusan, me repito que tengo derecho y no hay juez que me apoye o justifique. Todos parecen buscar a ese juez justo que les de el derecho a amar, gozar, vivir la paz, tener paciencia, dominio de uno mismo o la amabilidad. Espero a ese juez justo, espero que Tú seas el juez justo que me haga justicia ante los abusos. Sigue leyendo «¿Dónde estás?»

Receta del Señor

Alma mía, esperas que el mundo cambie a tu entender y necesidad, buscas una receta para que las cosas mejoren. Esperas en Dios y esperas en las personas. Tienes fe de que todo es posible en el Amor. Le pides a Dios, al prójimo y aún a ti que se manifieste su Amor. Sabes que Dios es Amor y basta su voluntad para fortalecer tu débil voluntad y encaminarse los pasos a un rumbo cierto. Sabes la fuerza de paz y libertad que tiene el Amor. En tu loca carrera piensas y haces muchas cosas para sentir la paz, la libertad y el amor, confundes sentir con tener. La paz, la libertad y el Amor se siente porque está en ti son regalos que te da Dios desde el día de tu concepción. Es el dulce viento del Espíritu Santo soplando en tu espíritu.

Dice el refrán: “Si ya te cansaste de la sopa de pollo, ya no le pongas pollo” Sigue leyendo «Receta del Señor»